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Como duele en el alma perder parte de ti, saber que los tuyos van cayendo por dar paso a que otros vivan. Así es la vida del voluntario que se viste de rojo, que deja de lado su vida por la de los demás donde no sabes que es lo que te espera si llegarás o no a casa, si volverás a ver la sonrisa de tu hijo, si volverás a contemplar la ternura de tu madre o el carácter arisco de tu padre gritándote día a día “ya no quiero que seas bombero”, porque para ¨cojudos¨ los bom… bueno ya hay muchos.

Y talvez tenga razón pero nada más gratificante es poder tener una vida en tus manos y tener el valor de salvarla, porque tú y sólo tú, hermano bombero, tienes la valentía de poder hacerlo, sin medir riesgos ni tiempos.

Hoy cayeron tres de los nuestros, sí, hoy cayeron tres. Como bombero liberteño brindo mis condolencias a los familiares y sobre todo a los hijos que quedaron sin padre, sin el sustento del hogar pero lo que debe de fortalecernos  es que ellos  lucharon hasta la muerte por hacer algo que no cualquier persona lo hace.

Y sí que tuvo razón, teniente Escobar, como se lo escuche decir un día cualquiera,  mientras nos enseñaba  la lección de ¨Doctrina y Mística¨ del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú: ¨nosotros los bomberos no somos personas comunes. Hoy es nuestro momento y si estamos sentados aquí luchando por ser bomberos, sólo el día que cumplamos nuestra misión seremos llevados de regreso hacia Dios. No tengamos miedo porque somos mensajeros de vida¨. Palabras que en un inicio motivaron a esta simple ser humano, antes de ser bombero.

Pero a estas alturas de mi vida considero que no sólo debemos quedarnos en el conformismo de que ya fallecieron, de que les tocó morir porque ya era su hora (como lo dicen los cristianos), es tiempo de exigir al Presidente de nuestro país, al Consejo de Ministros y a toda autoridad pertinente en donde exista por lo menos una estación de bomberos voluntarios a tener una consideración no sólo moral sino también económica. A que las familias que pierden el sustento de sus hogares no se vean afectadas,  a que los niños o estudiantes que pierden a sus padres muertos en lucha no se vean desamparados. Y a no permitir que a las autoridades  sólo les dure la tristeza unas semanas mientras dan declaraciones en los medios de información (mostrándose afligidos), siendo luego olvidados.

Ya es tiempo de cambiar, ya es tiempo de que los bomberos dejen de ser mirados por la sociedad como “los pobrecitos”. Es tiempo que a los bomberos se les dé su lugar y con pedir un lugar para ellos no me refiero a los reconocimientos ni conmemoraciones, sino a que nos apoyen a  trabajar dignamente por lo menos contando con las herramientas básicas de protección personal, contando con maquinarias en buen estado, contando con cisternas  de agua  en cada estación de bomberos para que cuando suceda un incendio los bomberos no tengan que esperar dos, tres o  cuatro  horas en que llegue una cisterna de agua de algún municipio o de SEDALIB y tener que estar llamando al primito del amiguito del jefe para poder recibir apoyo. ¡YA NO MÁS!

Los bomberos ya no están en la situación de mendigar. A estas alturas los bomberos deben ser contados como servidores importantes de prevención, de desarrollo y de sostenibilidad en el Perú, porque encima de no ser remunerados (es decir el Estado Peruano no gasta ni un sol en sueldos para ningún bombero), no los apoyan con implementos básicos para poder salvaguardar vidas y no sólo de los pacientes sino también de ellos mismos.

Insisto, no puede ser posible que hasta hoy los políticos se sigan haciendo de la vista gorda y que cada vez que vayamos a tocar las puertas pidiendo apoyo para el pueblo, nos lo nieguen ¿Qué más tiene que suceder, señor Presidente?

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